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| Foto: Cesar Melgarejo |
La Constitución es un concepto que ha sido construido a través del tiempo en busca de la organización de la sociedad. Se podría decir que sus inicios datan de la civilización antigua con El código Hammurabi, que comprendía las reglas y castigos para mantener la disciplina y bienestar de los habitantes. En su proceso ha pasado por los aportes de los griegos y romanos en términos de civilización y comportamiento ciudadano, las definiciones de poderes, escenarios de violencia, construcciones políticas, entre otros, es decir, que ha sido un arduo trabajo plasmar las bases de las constituciones que hoy edifican el bienestar de la comunidad. En pocas palabras, la Constitución es la ley máxima por la cual se debe regir un Estado, cómo se debe organizar, sus normas y cuáles son los derechos y deberes de sus habitantes.
Este concepto aunque es universalmente similar en algunos aspectos, en cada Nación se construyó con los colores de su historia. Para el caso de la hoy llamada Colombia, se puede decir que el primer momento fue en 1810 en la junta del Socorro donde se proclaman derechos en materia de religión, trabajo, democracia y organización de poderes, tras la violencia que estaban ejerciendo sus reinantes y las malas condiciones de sus habitantes. Así mismo, otros sucesos contribuyeron al desarrollo de la Constitución, como la revolución causada por el Florero de Llorente, la Constitución de Cundinamarca (1811), las diferentes Constituciones creadas en varias regiones, la unión de las provincias de la Nueva Granada, reformas, el Congreso de Angostura, las batallas de Boyacá y el Pantano de Vargas; que dieron lugar a la República de Colombia , la Constitución de Cúcuta, ideas federalistas y centralistas, olas de violencia, la Constitución de Rionegro(1863), la Constitución de 1886 y movimientos como La séptima papeleta, entre otros grandes hechos.
En 1991 nace la Constitución de Colombia que hoy todos conocemos y algunos vivimos, también conocida como la Constitución de los Derechos, en miras de un Estado Social de Derecho, es decir, un Estado donde se garanticen los estándares mínimos de vida para que una persona pueda desarrollarse. Esta constitución es particularmente especial porque toma en consideración no sólo los derechos fundamentales relacionados a los derechos civiles y políticos (como la vida, la libertad, personalidad jurídica, elección de su residencia, la propiedad, entre otros) sino también derechos económicos, sociales y culturales; conocidos como de segunda generación (relacionados al agua, la seguridad social, salud, y otros relacionados a la vida digna) y a los derechos de tercera generación (como la paz y un ambiente limpio) además de mecanismos de defensa, como la tutela.
Sin embargo, aunque la del 91 se presenta como una gran y ejemplar Constitución, al cumplirse más de un mes del Paro Nacional 2021 surge una voz especulativa en las calles y redes sociales sobre si es necesario o no, una constituyente que nos lleve a una nueva Constitución Política, ya que aunque no hay una iniciativa formal de algún movimiento, partido político u organización en específico, los colombianos se preguntan si dicha constituyente cambiaría varios o todos los aspectos negativos que impulsan el malestar de los colombianos y a su vez el Paro Nacional, en miras de un nuevo contrato social que calme los ánimos, mejore las condiciones de vida y quizá de fin al estallido social .
No obstante, la Constitución del 91 nos muestra una redacción pluralista e incluyente que apuesta al Estado Social de Derecho, pretendiendo garantizar los derechos primarios y secundarios de todos los colombianos. Dichos derechos que son los que hoy reclaman los manifestantes como el derecho a un trabajo digno, educación y salud pero que ya están en la máxima ley, así que se podría decir que la del 91 no es la principal raíz de los problemas económicos y sociales que se padecen hoy en el territorio, al contrario, si se aplicara estrictamente, los colombianos gozarían de una mejor calidad de vida. Así mismo, los resultados de las personas encuestadas por la Universidad del Rosario, El tiempo y la Fundación Konrad Adenauer (2021) para la Encuesta sobre cómo ven los colombianos la Constitución Nacional después de 30 años de su aprobación indican que la mayoría (81,2%) no quiere una nueva Constitución sino que se cumpla la del 91, sin embargo, llama la atención que solo el 6,6% conoce mucho la Constitución, es decir, que la mayoría la siente solo como un libro lejano y no como parte de su vida como ciudadano.
Así que si es claro que tenemos derechos definidos ¿Por qué no se aplican para todos?, ¿Acaso se quedan solo en la magnificencia del papel y los lineamientos de instituciones sociales?, ¿La articulación de instituciones y programas no llegan a los focos principales?, ¿Las políticas públicas carecen del seguimiento apropiado?, ¿La corrupción tiene acaparados los recursos de las poblaciones más vulnerables?, ¿El nepotismo favorece a las desigualdades de la sociedad?, y la pregunta más importante ¿Cómo hacer que se cumpla la del 91?.
Fuentes:
Valenzuela, E (2015). Origen y desarrollo del término Constitución, su relación con los factores reales de poder. Revista científica IN IURE. Recuperado de https://revistaelectronica.unlar.edu.ar/index.php/iniure/article/viewFile/12/12
Universidad del Rosario, El tiempo, Fundación Konrad Adenauer. (2021). Encuesta sobre la Constitución Nacional. Recuperado de: https://www.eltiempo.com/politica/colombianos-quieren-que-se-cumpla-la-constitucion-600708
Dice Aristóteles: ―La Constitución es la ordenación de los poderes gubernativos de una comunidad política soberana, de cómo están distribuidas las funciones de tales poderes, de cuál es el sector social dominante en la comunidad política y de cuál es el fin asignado a la comunidad política por ese sector social dominante”Política. 1829a, 15-18

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